Mi Adicción Marzo 31, 2008
Posted by tonelero in Pequeñas y Grandes tonterias.trackback
Todo empezó de una forma bastante inocente. Empecé a pensar en fiestas muy de vez en cuando para romper el hielo. Inevitablemente, una cosa llevó a la otra y muy pronto empecé a ser algo más que “un filósofo de bar”.
Empecé a pensar a solas, para “relajarme”. Eso es lo que me decía a mi mismo, aunque en el fondo sabía que no era cierto. Pensar se volvía cada vez más y más importante para mi, hasta que llegué a un punto en el que pensaba continuamente y a todas horas.
Empecé a pensar en el trabajo. Yo sabía que pensar en el trabajo no es nada recomendable, pero no podía controlarme.
Evitaba a mis compañeros de trabajo a la hora del almuerzo para leer a Kafka y Thoreau. Después solía volver a la oficina, mareado y confuso, preguntando, “¿Qué estamos haciendo aquí? ¿Qué sentido tiene esto?.”
Las cosas tampoco iban demasiado bien en casa. Una tarde apagué la tele y le pregunté a mi mujer sobre el sentido de la vida. Esa noche ella se fué a dormir a casa de su madre.
Me forjé una reputación de pensador intenso. Un día mi jefe me llamó a su despacho. “Juin, me caes bien, y me duele decir esto, pero tu hábito de pensar se ha convertido en un problema serio. Si no dejas de pensar en el trabajo, tendrás que buscarte otro”. Esta conversación me dio mucho que pensar.
Volví pronto a casa después de la conversación con el jefe. “Cariño, ” Confesé, “He estado pensando…”
“Sé que has estado pensando.” dijo ella. “¡Por eso quiero el divorcio!.”
“Pero cariño, no es un problema tan serio.”
“Es muy serio” dijo ella tembĺándole el labio inferior. “Piensas tanto como los profesores de universidad, y los profesores de universidad no ganan un puto duro. Por lo tanto si sigues pensando tanto… ¡Nos quedaremos sin dinero!”
“Ese es un silogismo defectuoso” Dije alterado, y ella empezó a llorar. No podía soportarlo más. “¡Me voy a la biblioteca!” Grité con rabia mientras daba un portazo.
Me dirigía a la biblioteca con ganas de leer a Nietzsche. Aparqué dando un frenazo y me corrí hasta las grandes puertas de cristal… No se abrieron. La biblioteca estaba cerrada.
A día de hoy, sigo creyendo que una fuerza superior estaba velando por mi esa noche.
Caía en la acera destrozado y sollozando, mis manos deslizándose por el frio cristal, suplicando unas palabras de Zaratustra, cuando un poster llamó mi atención: “¿Pensar demasiado está arruinando tu vida?”. Supongo que muchos reconocereis esa frase. Es la estandar de los posters de Pensadores Anónimos.
A los que debo ser lo que soy hoy en día: un pensador en rehabilitación. Nunca falto a ninguna reunión de PA. En cada reunión vemos películas no educacionales; la semana pasada sin ir más lejos vimos “Una rubia muy legal”. También compartimos experiencias y consejos sobre como conseguimos no pensar desde la anterior reunión.
Conservo mi trabajo y las cosas están mucho mejor ahora en casa. La vida es mucho más… fácil desde que dejé de pensar.
Este texto no es original del tonelero fue publicado en Inglés en: http://www.infiltec.com/jok-addi.htm
Texto publicado traducido y adaptado en:
Versión libre del texto anterior y basada en comentarios oídos en un porcentaje bastante alto de mujeres hartas de ser una mujer florero.
Mi nueva adicción
Todo empezó de una forma bastante inocente. Los periódicos, la tele, los amigos, empezaron a hablar de una nueva forma de comunicación, de pensamiento, de ocio. Internet.
Un día cogí el ordenador con desconfianza y empecé a conectarme para “relajarme”. Eso es lo que me decía a mí mismo, aunque en el fondo sabía que no era cierto. Meterme en la red se volvía cada vez más y más importante para mí, hasta que llegué a un punto en el que pensaba continuamente y a todas horas.
Empecé a conectarme en el trabajo, yo sabía que hacerlo allí no era nada recomendable, pero no podía controlarme.
Evitaba a mis compañeros de trabajo a la hora del almuerzo para ver si tenía algún correo, algún post, si alguien en alguna parte de este planeta me había encontrado y quisiera ….. Después solía volver a la oficina, mareado y confuso, preguntando, ¿qué estoy haciendo aquí? ¿qué sentido tiene esto? ¿porqué estoy perdiendo mi tiempo?
Las cosas tampoco iban demasiado bien en casa. Llegaba a casa y le hacía la pregunta de rigor a mi mujer ¿qué tal el día? y a partir de ahí era como una película de cine mudo que terminaba cuando ella dejaba una frase a medias y se daba cuenta de que nadie la escuchaba, se levantaba furiosa diciendo “ya no me escuchas”, o cuando el silencio se hacía ensordecedor.
Me forjé una reputación de internauta intenso. Un día mi jefe me llamó a su despacho. “ Fulano, me caes bien, y me duele decir esto, pero tu hábito se ha convertido en un problema serio. Si no dejas de “navegar” en el trabajo, tendrás que buscarte otro”. Esta conversación me dio mucho que pensar.
Volví pronto a casa después de la conversación con el jefe. “Cariño.” Confesé, “He estado navegando por internet…”
“Sé que has estado conectado”, dijo ella. “¡Por eso quiero el divorcio!”.
“Pero cariño, no es un problema tan serio.”
“Es muy serio” dijo ella temblándole el labio inferior. Te pasas las horas conectado,sólo hablas de youtube, no quedamos con los amigos, ya no hablamos, no te apetece hacer cosas juntos, no me escuchas, , prefieres hacerte una paja con una cachonda virtual antes de tocarme un pelo …. Por lo tanto si sigues navegando tanto…. ¡que papel ocupo en esta relación!
“Ese es un silogismo defectuoso”. Dije alterado, y ella empezó a llorar. No podía soportarlo más. “¡Me voy al ciber!”. Grité con rabia mientras daba un portazo.
Me dirigía al ciber con ganas de ver los últimos posts de los blogs que leo, los email de un amigo chino y otro polinesio y las últimas novedades de la página erótica a la que estoy suscrito. Apuré el paso, corrí hasta la minúscula puerta… no se abrió. El ciber estaba cerrado.
A día de hoy, sigo creyendo que una fuerza superior estaba velando por mi ese día.
Caí en la acera destrozado y sollozando, mis manos deslizándose por el frío cristal, suplicando que se produjese un milagro y que al dueño del ciber se le hubiera olvidado apagar el router y volviese aunque sólo fueran cinco minutos. Pasado un rato, me fijé en un cartel pegado en una farola cercana, “¿Internet está arruinando tu vida?. Supongo que muchos reconoceréis esa frase. Es la estándar de los pósters de Cibernautas Anónimos.
A los que debo ser lo que soy hoy en día: un cibernauta en rehabilitación. Nunca falto a ninguna reunión de CA. En cada reunión, hablamos entre nosotros, vemos películas con contenido,disfrutamos con el tacto de las hojas del libro que siempre teníamos pendiente de leer. También compartimos experiencias y consejos sobre como conseguimos no utilizar el ordenador fuera del horario laboral.
Conservo mi trabajo, y las cosas están mucho mejor ahora en casa. La vida es mucho más …completa desde que dejé de navegar.
http://www.youtube.com/v/qXZm7ZPoF40&hl=en“>
Mallorquina, a pesar de mi tolerancia, hay cosas por las que me cuesta pasar, y en enlace que has puesto es una de ellas, cualquier parecido con MUSICA es pura coincidencia, agucemos un poquito el ingenio. No paso por otra.
Te doy permiso para eliminarlo..pero la culpa ha sido del relato libre de M con comentarios como el de …prefieres hacerte una paja con una cachonda virtual antes de tocarme un pelo ….
Además no es música… es humor (algo parecido a lo del friki de eurovisión).
Pero que te doy permiso para eliminarlo,no pasa nada.
No te enfades.
No me enfado simplemente dejo patente mi hecho diferencial.
Que pasa?, las de Móstoles y Manolo Escobar, lo mejor de España
Que viva España!
Que viva la Guardia Civil!
999 998 997 996 995…………………………………………
Tejero,muy buena elección.
Me encanta Manolo Escobar.Siempre lo escuchaba de pequeña…Es lo que tiene que el Ejido esté tan cerca de las Alpujarras. Era el héroe de la zona.
Tonelero, el hecho diferencial se hace grande por momentos.Espero que no tengas que volver a empezar a contar.
Saludos.